El arco de entrada es de 1782. En su parte superior nos da la bienvenida una imagen de San Francisco. Este arco fue la entrada al convento de San Pedro el Real, una de las 14 iglesias cristianas fundadas por Fernando III tras la conquista de Córdoba.
El convento de San Pedro acogió a monjes franciscanos hasta mediados del siglo XIX. Tras la desamortización, fue vendido y tuvo la curiosa función de acoger una fábrica de tejidos en su interior.
Hoy día es Parroquia de San Francisco y San Eulogio. Al igual que otras, las reformas y añadidos de siglos posteriores camuflan la parte medieval del edificio. La fachada es barroca, del siglo XVIII, y su hornacina se asoma San Fernando, el llamado rey santo que fundó esta y otras 13 iglesias.
Una de las partes más bonitas que restan del antiguo convento y que fue finalmente restaurada en 2007 es el claustro, construido en el siglo XVII, a la izquierda de la iglesia.
En su interior destaca la importante colección de pinturas, sobre todo la Cabeza de San Andrés, primera obra conocida de Valdés Leal y la talla del Señor Crucificado (s. XVII).

