Iglesia de San Agustín

La Iglesia de San Agustín, si bien asociada a las iglesias fernandinas, tiene un origen particular. Su construcción en la ubicación actual de Córdoba comenzó en 1328 bajo el reinado de Alfonso XI, a pesar de que la orden agustina ya se había establecido previamente por Fernando III en otro lugar de la ciudad.

El templo experimentó una reforma crucial en el siglo XVII, que le confirió gran parte de su aspecto barroco actual, con la adición de la nave central y otras estancias. A lo largo de su historia, la iglesia sufrió periodos difíciles, como la ocupación francesa en 1808. Tras años de abandono por la Desamortización de Mendizábal, la propiedad fue cedida a los Dominicos en 1903, quienes iniciaron su restauración, pero la iglesia sufrió un incendio durante la Guerra Civil. La Iglesia de San Agustín reabrió al público en 2009, después de tres décadas de trabajos de recuperación, y fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1983 por ser un destacado ejemplo del arte barroco cordobés.

Exteriormente, la iglesia tiene una fachada sobria con una torre del siglo XVI y una iluminación a través de óculos. El interior, a pesar de su origen gótico, luce un exuberante estilo barroco gracias a la reforma de 1633. Se compone de tres naves y un crucero medieval coronado por una impresionante bóveda elíptica renacentista. El altar mayor conserva su estructura medieval con una bóveda de crucería gótica. Además, en el ábside del evangelio, pueden observarse pinturas murales del siglo XVII.

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