Este singular edificio acogió durante casi cinco siglos seguidos a los mejores sementales españoles. Para ello fue creado por orden en 1570 por orden del rey Felipe II, que quiso crear en Córdoba una nueva raza de caballos: el Caballo Andaluz – Pura Raza Español. El monarca no escatimó en gastos y se construyó un soberbio edificio que fue pasto de las llamas en 1735. Fue reconstruido inmediatamente por los reyes Fernando VI y Carlos III.
El edificio se articula en torno a un gran patio de casi tres mil cuadrados. Destacan las cuadras, una preciosa estancia de tres naves que Lorca bautizó como la “catedral de los caballos”, y el picadero donde ahora tiene lugar el espectáculo 'Pasión y Duende del Caballo Andaluz', promovido por Córdoba Ecuestre. En 1995, el Depósito de Sementales del Estado, bajo la dirección del Servicio de Cría Caballar se trasladó a Écija (Sevilla) y el edificio perdió su función original, por lo que ahora tiene un uso meramente turístico.

