La imponente fachada barroca que hoy preside la Plaza de Colón corresponde al antiguo Convento de la Merced, hoy sede de la Diputación de Córdoba. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando Fernando III cedió el terreno a la Orden de la Merced, apenas quedan restos del edificio medieval.
El actual aspecto corresponde a las obras acaecidas en el siglo XVIII y a mediados del XX. Lo que sí ha llegado a nuestros días, curiosamente, son vestigios de la ermita visigoda de Santa Eulalia que se levantó en este emplazamiento, y de la que se conservan la cripta y la pila bautismal.
La iglesia que preside la fachada divide en dos al edificio. A un lado, el discreto patio blanco. Al otro, el patio barroco, claustro del convento, profusamente adornado, junto a la monumental escalera de mármol. La iglesia fue completamente destruida por un incendio en 1978 y vuelta a abrir en todo su esplendor a finales de 2014.
El convento mercedario ha tenido distintos usos a lo largo de la historia: fue hospital durante la ocupación francesa, acogió hospicio y funciones benéficas en varias ocasiones, colegio y, finalmente, sede de la Diputación desde 1967.
Como curiosidad hay que señalar que Cristóbal Colón se alojó en él en varias ocasiones y se llevó como capellán a Fray Juan Infante, vicario del convento, que celebró la primera misa en tierras americanas.

