Se conserva todo el lienzo amurallado situado al sur de la puerta, que se prolonga hasta el Campo Santo de los Mártires a lo largo de la calle Kairuán. Esta muralla, reformada profundamente en el siglo XIV, fue objeto de una importante restauración en los años 60 de mano de José Rebollo, que añadió el foso y el paseo inferior que la circunda a la vez que se abría en su extremo sur la puerta conocida como Puerta de la Luna.

